Muchas webs ofrecen "difuminar la cara" de una foto. Para quien la ve, el resultado es el mismo. Por dentro, hay dos maneras muy distintas de hacerlo, y la diferencia solo se nota cuando algo sale mal.
Difuminar al mostrar
El archivo original se guarda intacto en el servidor y el difuminado se aplica cada vez que la foto se enseña.
La foto sin difuminar existe. Está en un servidor, y un error de configuración, una filtración o alguien con acceso a ese almacenamiento pueden exponerla. El difuminado, en este caso, es una capa que se pone encima: protege mientras todo funciona como debe.
Difuminar al subir
La imagen se difumina en el momento de la subida y lo que se guarda es ya la versión difuminada. El original no llega a almacenarse.
Si alguien accediera a ese almacenamiento, encontraría lo mismo que ve cualquier visitante, porque no existe una versión "de verdad" a la que llegar.
Qué preguntar antes de subir una foto
Si una web dice que difumina las caras, la pregunta útil es cuál de las dos cosas hace. Si guarda el original "por si acaso", ese original es precisamente el archivo que puede acabar donde no debe.
La contrapartida
Difuminar al subir es irreversible. Si más adelante quieres mostrar la cara, esa foto no se puede recuperar: hay que subirla otra vez.
Lo que ningún difuminado hace
No es anonimato. La ropa, un tatuaje, la habitación del fondo o el propio texto del anuncio siguen ahí, y alguien decidido puede reconocer a una persona por muchas cosas que no son la cara. Difuminar reduce el riesgo del reconocimiento casual y de la búsqueda inversa de imágenes; no lo elimina.